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Los pesos pesados del vestuario en el Real Zaragoza tienen que dar la talla

Agapito Iglesias no cambia, ni da la impresión de que vaya a cambiar. Entre todas sus decisiones que han dañado al Real Zaragoza, su peor gestión es a la hora de cerrar las plantillas. Su manera de actuar hace que todos los entrenadores se pasen las campañas haciendo pretemporadas. Los resultados allí están en los últimos años. La actual campaña no es una excepción. Más de lo mismo. Arranca la segunda vuelta con la soga al cuello, con nuevo inquilino en el banquillo, la plantilla sin cerrar y el entrenador con el catón de pretemporada. Esto ya aburre, señor Iglesias. O se va ya o cambie el disco y la gestión. Ni el Real Zaragoza ni su afición se merecen este mal trato.

Manolo Jiménez, como entrenador, sigue enviando mensajes tratando de vender optimismo de cara a la salvación. Es su trabajo pensando en la afición y, sobre todo, en los futbolistas que están llegando y también para los que están desde el primer día. Los “refuerzos” están muy bien y son necesarios, pero los más importantes para salir del atolladero son los pesos pesados del vestuario y, en este sentido, varias piezas que deberían ser claves por su aportación y rendimiento no están dando la talla. En ese apartado hay nombres como Lafita, Luis García o Micael.

Desde dentro Club lo negarán todo, como es habitual en el fútbol profesional cuando los resultados no son los esperados. En el Real Zaragoza hay una seria preocupación por el rendimiento de jugadores como los antes citados. Nadie duda de su implicación e interés en ofrecer todo el fútbol que llevan en sus botas, pero a la hora de jugar dejan de ser piezas claves e importantes. Los vídeos están allí para comprobarlo. Es otra patata caliente en manos del nuevo entrenador. Los grandes futbolistas son grandes en situaciones complicadas. Micael rajó de Aguirre, pero con Jiménez su rendimiento no ha mejorado. Lafita no habla y esto no es normal en uno de los capitanes y de la tierra. Luis García sí habla y de manera excelente. Hay que agradecérselo en estos momentos.

No queda otra que recuperar a estos tres pedazos de futbolistas. Si consiguen el dar su verdadero nivel, la salvación estaría mucho más cerca. ¡Confiemos!

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